Muchas personas creen que para una sesión de fotos tan solo hace falta presentarse en el estudio y empezar a posar. O bueno, en el caso de que el fotógrafo sea quien tenga que desplazarse simplemente que llegue al lugar, monte su equipo y comience a disparar.
Y aunque en algunos casos esto puede ser cierto. Como por ejemplo, cuando se necesita una imagen rápida para un artículo de revista o periódico, y la fotografía es muy secundaria. Pero en la mayoría de los casos no debería ser así.

¿Por qué hay que hacer una reunión previa antes de una sesión de fotos profesional?
Cuando buscamos una fotografía que realmente refleje los valores de una persona o la esencia de una empresa, la sesión no debería ser improvisada. Y sí, detenernos a pensar:
¿Qué queremos transmitir?
Aunque a priori los valores principales siempre serán los mismos, profesionalidad, seguridad, confianza... Existen casos en los que se desea transmitir más cercanía, más sonrisa, o comunicar que hay mucha experiencia detrás de nosotros. Estos son matices muy importantes que pueden cambiar la foto que buscamos.
¿Quién verá estas fotografías?
Algo también muy importante es tener en cuenta a qué público va encarada nuestra marca personal. Hay casos en los que está enfocado principalmente a la venta, y esta tendría que estar alineado con el marketing y la comunicación de nuestra marca.

Por eso, antes de cada sesión fotográfica es importante dedicar algo de tiempo a planificarla. Así no solo mejora el resultado final, sino que también optimiza el tiempo y asegura que todas las partes involucradas estén alineadas.
¿Qué debería incluir la planificación previa a una sesión de fotos de Marca Personal?
1. Conocer las necesidades y expectativas.
El primer paso es hablar con los protagonistas de las fotografías. Una conversación tranquila y relajada nos permite entender qué buscan, qué desean transmitir y cómo imaginan el resultado final. Este diálogo es esencial para alinear expectativas y evitar malentendidos futuros.
2. Planificar la sesión.
Ya no solo para una mejor organización del fotógrafo, si no también para que sus protagonistas sepan como va a ser la sesión, y que va a ocurrir durante la misma.
Es importante definir qué tipo de fotografías se necesitan y cómo se llevarán a cabo. Y en la medida de lo posible, si podemos involucrar al protagonista en esta planificación ayudará a economizar tiempo y ser más efectivos durante la sesión de fotos.
3. Reconocer el entorno
Cuando la sesión no se realiza en el estudio, es crucial analizar el lugar donde se tomarán las fotografías.
Esto incluye observar las condiciones de luz, identificar posibles distracciones en el fondo y anticiparse a cualquier problema técnico que pudiera surgir.
Como fotógrafo, lo que recomiendo siempre es visitar las localizaciones con antelación para resolver detalles que podrían pasar desapercibidos pero que afectan al resultado final. Por ejemplo:
• Identificar elementos en el fondo que puedan distraer.
Hay escenarios que a priori pueden parecer bonitos, pero cuando pones a una persona pueden haber elementos que distraerán la atención del protagonista principal. Lo importante es que el fondo esté limpio o que ayude a comunicar el mensaje que buscamos.
• Comprobar la iluminación del ambiente.
Si hay luces en el ambiente y creemos que puedan salir en nuestras fotos, deberemos comprobar que funcionan correctamente. De esa forma la iluminación quedará mejor y sin necesidad de hacer retoques para solucionar estos problemas en postproducción.
• Asegurarse de que todo esté limpio y ordenado.
Igual que ocurre con el fondo, es importante que en la escena principal donde hagamos nuestra foto no tengamos elementos innecesarios o que distraigan la atención. El ojo humano y su inconsciente ve mucho más de lo que parece a simple vista. Cualquier elemento que distraiga esa atención ha de ser tenido en cuenta.

En resumen ¿Por qué estas reuniones son vitales?
La preparación previa marca la diferencia entre una fotografía promedio y una imagen impactante que cumpla su propósito. Estas reuniones permiten:
• Crear un ambiente cómodo para los protagonistas.
• Optimizar tiempos durante la sesión.
• Resolver problemas antes de que ocurran.
• Garantizar un resultado final acorde con las expectativas.

Dedicar tiempo a planificar no solo facilita el trabajo del fotógrafo y ahorra tiempo a sus protagonistas, sino que también asegura que cada imagen cuente una historia auténtica y significativa.
¿Alguna vez lo habías visto desde este punto de vista? Cuéntame en los comentarios y hablamos.